La respiración como herramienta contra el estrés

Cuando estamos nerviosos podemos observar que nuestra respiración se va haciendo progresivamente agitada y tensa. Los profesionales denominan superficial a este tipo de respiración y nos describen por qué se produce.

La respiración como herramienta contra el estrés

Está comprobado que la respiración superficial se produce porque cuando una situación nos comienza a poner nerviosos y esa sensibilidad provoca que nuestra respiración se comience a situar en la zona superior de los pulmones con poca expansión del tórax. Por esa razón entra menos aire fresco en los pulmones y se produce un aumento del anhídrido carbónico en la sangre con aumento de la frecuencia cardíaca y contracción de los vasos sanguíneos ¿Cuál es la consecuencia? Que llega menos oxígeno al cerebro y aumenta la sensación de tensión y ansiedad. Aunque la respiración es una actividad involuntaria podemos controlarla de forma consciente.

Los terapeutas proponen unos sencillos ejercicios para controlar estas situaciones con facilidad y recuperar la serenidad. La técnica se aprende en pocos minutos con un poco de concentración independientemente de nuestro estado físico.

Comenzar la experiencia tumbados boca arriba nos ayudará a comprenderla. Hagámoslo tranquilos, extendiendo los brazos a lo largo del cuerpo y relajando el abdomen. Concentrados en la respiración inspiremos profundamente por la nariz y veremos como la zona inferior del abdomen se va levantando al llenarse de aire los pulmones. Retengamos el aire un momento y a continuación exhalemos por la boca; sentiremos que baja nuestro abdomen. Hay que repetir este ejercicio varias veces, de forma continua y regular. Según la respiración se va haciendo más automática sentiremos cómo se va calmando la tensión. Cuando tengamos controlado este ejercicio lo podemos hacer de pie.

En situaciones de emergencia se puede buscar un lugar tranquilo donde concentrarnos sin que nos molesten. Despejando nuestra mente realizaremos estos ejercicios tranquilamente y sin permitir que la situación nos domine. Según van progresando los ejercicios sentiremos cómo recuperamos la tranquilidad y podremos afrontar la situación y controlarla.



 

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