Poema de Elena Martín Vivaldi al ginkgo biloba

Elena Martín Vivaldi, al igual que Goethe, escribió un poema intimista al árbol del ginkgo.

Poema de Elena Martín Vivaldi al ginkgo biloba

Esta andaluza de Granada dedicó gran parte de su obra a la contemplación de la naturaleza y a la descripción paisajística, con un estilo cercano al de Juan Ramón Jiménez. A continuación se transcribe el poema al ginkgo.

Un árbol. Bien. Amarillo
de otoño. Y esplendoroso
se abre al cielo, codicioso
de más luz. Grita su brillo
hacia el jardín. Y sencillo,
libre, su color derrama
frente al azul. Como llama
crece, arde, se ilumina
su sangre antigua. Domina
todo el aire rama a rama.

Todo el aire, rama a rama,
se enciende por la amarilla
plenitud del árbol. Brilla
lo que, sólo azul, se inflama
de un fuego de oro: oriflama.
No bandera. Alegre fuente
de color: Clava ascendente
su áureo mástil hacia el cielo.
De tantos siglos su anhelo
nos alcanza. Luz de oriente.

Amarillo. Aún no imagina
el viento, la desbandada
de sus hojas, ya apagada
su claridad. Se avecina
la tarde gris. Ni adivina
su soledad, esa tristeza
de sus ramas.

Fue certeza,
alegria – ¡otoño ! - Faro
de abierta luz.

Desamparo
después ¿Dónde tu belleza?


 

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