Reflejo del Domingo de Ramos en el arte universal.

El Domingo de Ramos representa el final de la Cuaresma y recuerda la entrada de Jesús aclamado por el pueblo de Jerusalén. Así comienzan para los católicos las celebraciones de la Semana Santa y el arte a lo largo de los siglos ha dejado un importante legado en los principales museos del mundo. Recordemos algunas de estas obras.

Reflejo del Domingo de Ramos en el arte universal.

Esta conmemoración, trascendental en la cultura cristiana, ha sido utilizada por los artistas de todos los tiempos para expresar los sentimientos de alegría y veneración hacia Jesucristo. Está representada en toda clase de soportes desde estampas, manuscritos musicales, figuritas, diseños arquitectónicos, decoración de puertas o muebles. Es de tal importancia la expresión de este momento religioso que puede encontrarse su representación en muchos lugares del mundo y en grandes museos, por no recordar los grandes murales de iglesias y edificios civiles de nuestra civilización. Pero en este caso vamos a revisar una serie de obras más modestas y desconocidas que guardan la memoria de nuestra civilización (se incorpora un vínculo en el nombre de cada obra).

En el Metropolitan Museum of Art se conservan algunas piezas interesantes como la acuarela de J.G Vibert (1840-1902) titulada "Domingo de Ramos en Sevilla", que desde el punto de vista costumbrista nos da muchas claves sobre las costumbres de la Sevilla de 1873, el modo de vestir y los recipientes para transportar las palmas (aguaderas y espuertas). También resulta muy impresionante el manuscrito iluminado realizado por Bartolomeo di Guido (1430-1521) que ilustra la D capitular del texto con un dibujo de Jesús sobre una borriquita entrando en la ciudad. Es también interesante una figurita alemana  (palmesel) de madera policromada, del siglo XV, con la representación de Jesús montando su cabalgadura en serena majestad. La talla se colocaba sobre una plataforma con ruedas, utilizada hasta la Reforma en las procesiones del Domingo de Ramos en algunas regiones alemanas. Para terminar citar una tabla policromada, procedente de un altar de Nuremberg o Bamberg, en la que "El obispo de Asís entrega una palma a Santa Clara" (1360) apareciendo en la escena San Francisco de Asís. Su factura, realizada con una gama limitada y ricos materiales, es delicadísima y de eficaz dramatismo.

También en Estados Unidos, en el Museo de Arte de Indianápolis, encontramos una obra procedente de España: "La entrada de cristo en Jerusalén" , uno de los frescos de la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga (hacia 1125) que junto a Las bodas de Caná se conservan en este museo. Digno de mención es el cuadro de Antonio van Dyck que bajo igual nombre (haccia 1617) se encuentra en dicho museo.

En el British Museum se conservan múltipleas grabados, monedas y objetos industriales sobre este tema concreto, entre los que destaca el grabado de Nicolás  Poussin que abre su serie sobre la Pasión.

La Gallerie degli Uffici de Florencia ofrece en su página web una magnífica galería de sus obras maestras dedicada a la Semana Santa que titula "Il racconto della Pasqua". Ninguna se refiere concretamente al Domingo de Ramos, pero es tan interesante que merece la pena ver y estudiar por su importancia.

Muy interesante, entre las joyas que guarda el Museo Lázaro Galdeano de Madrid, es el Díptico de la Pasión, una pieza tallada en marfil y hueso, decorada con escenas de la vida de Jesús, que impresiona por la gran calidad de su factura. Sin olvidar otros lugares de España como la obra de Juan Miranda (La entrada de Cristo en Jerusalén) en el Museo de Santa Cruz de Tenerife, o en el Patrimonio Nacional de España el detalle del Políptico de Isabel la Católica del Palacio Real de Madrid, de Juan de Flandes (hacia 1465-1519).

Este comentario no pretende ser exhaustivo, sino un modesto acercamiento al Domingo de Ramos desde el arte universal.




 

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