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Cómo mantener limpio el calzado. Imprimir E-mail
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Llevar los pies bien calzados ayuda a mantener la salud. Tengamos la precaución de comprar zapatos de materiales naturales (piel por ejemplo), de buena calidad y adecuados a las condiciones de nuestros pies. Además, recordemos que llevar los zapatos siempre limpios no sólo servirá para que duren más sino que mejorará nuestra imagen.

Los más famosos zapateros recomiendan seguir una serie de pautas que podríamos resumir así:

Cuando tengamos unos zapatos nuevos conviene ir adaptándolos paulatinamente a nuestros pies. Limpiémoslos antes con una crema rica en lanolina. Una buena idea es ponérnoslos a ratos en casa antes de salir a la calle con ellos. Así evitaremos rozaduras y malos ratos. No es aconsejable utilizar los mismos zapatos dos días seguidos. Hay que alternarlos para que los pies descansen y que los zapatos se ventilen.

Cuando los zapatos lleven cordones, hebillas, etc. es importante desabrocharlos al ponerlos y quitarlos. De no hacerlo, se deformarán, tendrán peor aspecto y durarán menos. Si además nos acostumbramos a utilizar un calzador para ponérnoslos conseguiremos no deformar los contrafuertes de los zapatos.

Cada vez que nos quitemos lso zapatos debemos limpiarlos para que estén impecables cuando volvamos a utilizarlos. El método de limpieza depende del material del calzado. A continuación hacemos un pequeño resumen:
  • Cuero: con una buena cera el cuero se ablanda y se adapta mejor al pie.
  • Tafilete o piel delicada: Es necesario hidratarla (como hacemos con nuestra propia piel). Cepillemos los zapatos con un cepillo de crin (los sintéticos pueden rayar la piel). Apliquemos una pequeña cantidad de crema en una bayeta suave, extendiéndola con movimientos circulares por todo el zapato, empezando por la puntera. Al terminar hay que cepillar el zapato para, finalmente, sacar brillo con un trapo limpio.
  • Charol: frotar el material con un algodón empapado en leche y pasar luego un paño seco. • Nóbuk: cepillar toda la superficie en seco, utilizando un cepillo de nylon humedecido en agua, dejar secar y volver a cepillar con el cepillo seco.
  • Ante: Si los zapatos de ante están sucios de polvo o tierra, hay que sacudirlos y limpiarlos con un cepillo metálico para el ante, con pasadas cortas en la dirección del corte del ante.
  • Zapatos de color: usemos una crema del mismo color que el zapato pero en un tono más claro para cubrir los arañazos. Nunca utilizar producto alguno sin antes probarlo en una zona no visible del calzado. Si se trata de tonos claros, borrar las manchas con una goma “de nata”.

Las hormas mantienen la forma de los zapatos, especialmente los hechos en materiales flexibles como el nobuk. Si no disponemos de ellas podemos utilizar papel de periódico para darles forma. Es interesante hacerlo a diario, pero muy especialmente si se hubieran mojado. Es este caso, hay que ponerlos de lado y al aire, alejándolos de fuentes de calor.

Siempre que se tenga que guardar el calzado durante un cierto tiempo hay que limpiarlos en profundidad, protegerles con cera o betún si son de piel, envolverlos y mantenerlos en una caja siempre que sea posible.